RESTAURANTE ATELIER BELGE EN MADRID

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¿Te gusta la comida belga y vives en Madrid? Si es así, tienes que conocer el restaurante Atelier Belge en el barrio de Chamberí.

Hace un par de fin de semanas, fuimos a cenar allí y salimos encantados. Habíamos oído hablar mucho de él y también lo conocíamos por varios reportajes de televisión y por ser galardonado recientemente con el distintivo Bib Gourmand en la Guía Michelin 2015 de España y Portugal, que se otorga a los restaurantes con mejor relación calidad/precio, un reconocimiento en alza del que sólo forman parte 11 restaurantes madrileños.

Su chef, Etienne Bastaits, nacido en Bélgica, lleva más de 20 años de experiencia en restaurantes de prestigio: La Broche**, El Chaflán*, Arzak***, MyFair Intercontinental (Londres), Bruneau*** (Bruselas), De Bijgaarden** (Bruselas), entre otros.

Atelier Belge tiene dos plantas, un bar amplio y confortable ilustrado con iconografía de Tintín a pie de calle donde disfrutar de una amplia variedad de cervezas belgas y buen repertorio de vinos, zona que goza de cocina independiente para tapas y raciones que permiten efectuar el ágape en barra o en mesas altas anexas.

Y una planta superior, el restaurante propiamente dicho, rectangular, amplia, elegante, agradable, en la que disfrutar la autenticidad del sabor belga en auge, aquí se proponen platos elaborados al momento, con productos frescos del mercado cotidiano.

Su panadería, repostería, mantequillas, salsas y ahumados son artesanales y realizados en las cocinas y obradores del propio restaurante, con los platos tan característicos y exclusivos del repertorio belga. Son habituales o se renuevan en la carta los guisos con cerveza, un pescado tan goloso e infrecuente como la raya, la carrillera de rape o un arroz con vieiras, el marisco predilecto de los flamencos.

Por último, hay que destacar sus soberbios y variados postres, con un insuperable “Todo chocolate de 8 texturas”, que consigue que acudir al Atelier Belge se convierta en una inmersión en la cocina belga ciertamente memorable. Los más golosos tienen que probarlo.

Al reservar por teléfono, avisamos como siempre, de que una persona es celíaca y  nos explicaron que nos adaptarían los platos sin problemas. Una vez allí  elegimos su menú degustación en el que no pueden faltar los clásicos mejillones con patatas fritas tan famosos en Bélgica.

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